El Erasmus llega a su fin.... una pena. Ahora mismo estoy guardando todos los recuerdos que envuelven la que ha sido mi habitación durante cinco meses.. creo que es una de las cosas más duras, cuando realmente te das cuenta que ésto se acaba, que la gente que has conocido y las cosas que has hecho quedarán atrás, en el recuerdo, en uno de los recuerdos más felices de mi vida. Claro que sí, ahora tocará ir de visita a todos esos países, pero ya no será lo mismo. Lo bonito de Weimar ha sido encontrar a toda esa gente, y disfrutar todos juntos de lo mismo.. y eso sí que quedará atrás.
Rocío, Loli, Natalia, Silvia, Javi, Marc, Margarita, Luciana, Marianne, Elif, Jason, Patrick, Alyssa, Gerry, Charlotte, Danilo, Sergio, Pablo, Peter, Marco, Caitlin, Cristine, Antonio, Lucía, Peter, Sebastian, Hans, Alper, Jaume, Elisa, Francesco, Susy, Jasu, Sandra, John, Adam, David, Tristan, Mirko, Andy, Vinicius, Sara, Annie, Jana, Erika, Marco, María, Peter, Hugo, Lourdes, María Jesús, Vero, Bartosz, Sophie, Clare, Jorge, Patricia, Silvana, Jessie, Pablo, Teresa, Pepín, Livia....... tanta gente, y seguro que me olvido de gente.... disculpad...
Y tantas cosas que aquí he hecho.. Empezar de cero, adaptarme a una nueva casa y nuevos compañeros, conocer gente, mucha gente, ir a clases de la uni y no enterarme de nada, exponer mis trabajos en inglés, pasarme días enteros revelando mis negativos, beber cerveza, mucha cerveza, volver a fumar, comprarme una bici, taichi, natación, escalada, hablar inglés, conducir un picasso en carreteras alemanas, checas y holandesas, visitar Praga, Hamburg, Berlín, Köln, Utrecht y Amsterdam, pasarme la parada del tren por no saber abrir la puerta, comer en el parque, quemarme en pleno abril, pasarme un fin de semana entero de fiesta, llorar de la risa, bailar salsa, comer madalenas de chocolate, ir en bici por Amsterdam, dar un discurso el día de mi cumple, conocer alemanes, volver de Erfurt con las bicis en el bus, subirme en un gran árbol, comprarme un bonsai, llorar de tristeza, ir a barbacoas, presentar mi proyecto en Weimar, ver llover y a la media hora ver salir el sol y así durante una semana, ver nevar, ver la final de la Eurocopa contra Alemania y en Alemania, y ganar, poner lavadoras cada semana, hacerme de comer y sobrevivir, ir a una casa okupa, comer bratswurts, trabajar en el ayuntamiento........
tantas cosas.... y se me olvidan muchísimas.....
Es increible haber vivido todo esto, pues he conocido gente, he aprendido a conocerme más y he visto hasta donde puedo llegar en un país que no es el mío... Lo repetiría tantas veces....
Hasta pronto Weimar, te echaré de menos siempre....
jueves, 24 de julio de 2008
Última semana. Despedidas...
martes, 6 de mayo de 2008
Semana 9 y 10. Rave, San Fermines, Workshop y parque.

Fin de semana de "rave", es decir, fiesta todo el fin de semana, sin dormir, directamente a desayunar y al parque. Genial. Nuevas amistades alemanas. Que pena que el Giglins ha desaparecido.
1 de Mayo. Día del trabajador. Carrera de coches. San Fermines en Weimar ¿Por qué? Porque no se les ocurre otra cosa que construir un coche-toro. Así que en la primera carrera simulacro de San Fermines, todos corriendo delante del toro. Valió la pena, quedamos segundos.
Workshop de video. Muy interesante, sobretodo por las instalaciones y por lo fácil que es alquilar una cámara de video, un trípode, un micrófono y unos auriculares. Entrevistas a alemanes, españoles y chilenos ¿Crees que el dinero hace sexy a una persona? ¿Te venderías? Cada cual con sus respuestas. Después nosotros escojemos el trozo que nos interesa...
Semana de parque. Mucho parque. Y una bici nueva..
viernes, 18 de abril de 2008
Semana 7 y 8. Ich gehe zu die Universität.
Intensas. Dos semanas muy intensas. Pero lo importante es que ya tengo todas las asignaturas que necesitaba y que quería hacer. Sí, sí; al fin volé. Así que después de hablar con profesores y sabotearles a emails (en inglés, claro), finalmente hago un proyecto de fotografía (“Geisterphotografie”, que viene a ser fotografía de fantasmas. La foto superior es una prueba que hice, aunque aún no se el tema exacto), un seminario que va unido al proyecto y dos fachkurs de video; en uno aprendo Final Cut y en el otro lo utilizo para hacer un video documental. Además, ya tengo asegurado un workshop para finales de abril.
Sólo hay un problema. Que todas las clases son en alemán. De hecho el problema no es el idioma. El problema es que yo no soy capaz de entenderlo, claro. Pero bueno, supongo que es lo que tiene ser una Erasmus, que estás en clase y no te enteras de nada. Porque, pensándolo bien, ¿qué gracia tendría estar en clase y enterarte de todo lo que dicen? Ya no sería un Erasmus, ya no tendría esa gracia. Estar en clase y escuchar, pero no entender. Bendito lenguaje.
Pero bueno, al final de clase me acerco a los profesores y siempre me lo intentan explicar en inglés. Otra opción que tengo es hacer amigos alemanes en clase, y que me lo expliquen a su manera en inglés. Es algo que ya voy haciendo (sí, ya conozco gente alemana). Porque es cierto, los erasmus se juntan con los erasmus, y si tú no te metes entre alemanes, normalmente pasan de ti. Pero cuando te acercas y les preguntas, te das cuenta que son buena gente, incluso que tienen sentido del humor.
Por otra parte, ya volví a empezar mis clases de alemán. En el grupo 1, es decir, en el más bajo. Pero tranquilos, que con los amigos alemanes que estoy haciendo seguro que aprenderé algo más. No es que no sepa nada, algo he aprendido, pero no para mantener una conversación. Pequeñas frases únicamente. Para contrarrestar, en las clases de inglés estoy en un nivel medio-alto (sorprendente).
Como ya dije, aquí cuando me hablan en inglés es la gloria. Pero no siempre. Depende de la situación y depende de quien me hable. He aquí unos cuantos ejemplos. Cuando hablo en inglés con españoles, nos entendemos. Cuando hablo en inglés con un escocés, él me entiende y yo a él más o menos. Cuando los escoceses hablan entre ellos, entiendo poco o nada. Cuando hablo en inglés con Alyssa (la primera americana que conocí), me entiende y la entiendo (porque me habla despacio). Cuando los americanos hablan entre ellos, entiendo poco o nada. Cuando un estudiante alemán me habla en inglés, casi lo entiendo todo. Cuando un profesor alemán me habla en inglés, más me vale entenderle. Y no sé porqué, cuando por las noches salimos de fiesta y llevamos unas cuantas cervezas, todos nos entendemos mejor, incluso podemos hablar algo de alemán.
Y ahora, a parte de alemán, inglés e italiano, también estoy aprendiendo turco. Cada vez es más divertido. ¿Por qué? Imaginad un grupo lleno de americanos, escoceses, italianos, españoles, turcos, australianos, alemanes, brasileños y más. ¿Qué pasa? Que la lengua principal es el inglés, pero siempre sale la típica conversación que demuestra que cada uno es de su país. ¿Y como se dice “como estás” en turco? ¿Y como se dice “what’s your name” en español? Así que poco a poco todos aprendemos cuatro cosas de cada lengua. Y eso es interesante. Y sobretodo muy divertido.
Aquí he vuelto a recordar qué es el tiempo libre. Sí, aquí puedo disfrutar de tiempo libre para hacer otras cosas. De hecho, a parte de ir los martes y los jueves a la universidad, y los lunes y los miércoles por la mañana a mis clases de alemán e inglés, también tengo tiempo para hacer deporte. Y no un deporte, no. Tres deportes. Natación los lunes por la noche. Tai Chi los martes por la tarde. Y escalada los jueves por la tarde. Una que no para.
También tengo que decir que aunque ya no hable tanto de fiestas, siguen habiéndolas, y muy interesantes. Esta semana, doble cumpleaños. Lunes y jueves. Y hoy la gran fiesta para celebrarlos. En nuestro edificio. A ver qué tal. Y ayer noche, salsa. Lo divertido es que ahora cada jueves bailo salsa con un amigo turco. Y lo más divertido aún es que él sabe más salsa que yo, pues hizo cursos de salsa en Turquía. Y los americanos se sorprenden: “¡Silvia, pero si tú eres española! ¿Cómo un turco sabe más salsa que tú?” (en inglés, claro) Pues mira, cosas de la vida. Pero prefiero bailar con él. Se mueve mejor que los americanos. Con todos mis respetos.
Y ahora, a seguir pensando ideas para mis proyectos de fotografía y video. Pues más tarde iré en busca de una bicicleta. Ya va siendo hora. Que el pabellón está lejitos. Son solo quince minutos caminando, pero una ya se acostumbra a que todo le pille a dos minutos de casa…
sábado, 5 de abril de 2008
Semana 6. Ya casi estudio.

Ya estoy más cerca del objetivo principal por el cual vine a Weimar. Estudiar. Sí, sí; no eran las fiestas, era estudiar. Ha sido una semana muy intensa. Digamos que aquí el que no corre vuela, y si no vuelas te quedas en tierra, sin proyecto, sin Fachkurs y sin nada. Yo he volado a medias.
Empecé la semana haciendo un –llamémoslo- “examen” de inglés. De hecho era para ver el nivel que tenía. Tres partes y un solo tema; Harry Potter. Este chico está en todos lados. Hacía muchos años que no estudiaba inglés (gramaticalmente hablando). Sí, porque hablarlo, ya puedo decir que lo hablo (más o menos). Aunque cuando se juntan entre ellos (esto era un escocés, un americano y un australiano) no pillo ni una (bueno, una o dos, o incluso tres, quizá sí).
El hecho es que yo hice mi examen, entendí casi todo lo que dijo el profesor (esto era un alemán hablando inglés), y esperé hasta el viernes, pensando en que seguramente estaría en el nivel más bajo. Pues no. Para mi sorpresa, estoy en el “Intermediate I”, es decir, que hay gente que sabe menos inglés que yo. Y eso me hace feliz.
Pero esta semana no solo ha sido de idiomas. El martes, presentación de los proyectos. Bien, primero os explico. Alemania no es España, eso está claro. Y la Bauhaus no es nuestra querida universidad (mejor ahorrarme el nombre). Creo que eso está más claro aún. Digamos que en la Bauhaus prefieren hacer menos cantidad de asignaturas, pero el resultado es excelente. ¿Por qué? Porque disponen del tiempo, herramientas e instalaciones necesarias. En cambio, nosotros preferimos hacer muchas cosas en poco tiempo. Y el resultado se nota.
Así que en un semestre un estudiante de la Bauhaus puede hacer un proyecto grande, un Fachkurs, algún seminario y workshops. Y tú escoges qué hacer (si vuelas). Por eso, el martes a las 10:30 de la mañana todos los estudiantes de la facultad de Gestaltung (la mía) estábamos reunidos esperando a que los profesores presentaran sus proyectos. Evidentemente, fue en alemán, así que no me enteré de nada. Pero ví las caras de los profesores. Y de este modo fui descartando proyectos (dentro de los que eran mis preferidos). Hablé con uno. Es curioso, pero en Barcelona cuando me hablaban en inglés era “tierra trágame”, y ahora cuando me hablan en inglés y no en alemán, es la gloria. Sorprendente.
Evidentemente, la noche del martes hubo fiesta (como casi cada día). Hasta las tantas. Aún sabiendo que todos debíamos estar a las 9:00 del día siguiente hablando con los profesores que nos interesaban. Sobretodo porque hay un cupo limitado de plazas en cada proyecto, y si ven tu cara y tu interés, es un punto a favor para ti.
Y ahí estuve yo, a las 9:00 de la mañana, plantada en el despacho del profesor de fotografía. Ya me ha dicho que cuando vaya a Barcelona con su hijo quiere que le ayude a sacar entradas para el Barça. Buen hombre.
Era la única Erasmus. Es divertido ser guiri. Primero habla en alemán y yo intento entender algo. Luego me lo explica en inglés y me entero. Pero me dice que debo aprender alemán. Sí señor, lo intentaré. También marca mi nombre en el papel, y yo me aseguro una plaza en ese proyecto. Olé. Es un alemán con un sentido del humor un tanto peculiar. Me dice que vaya a hablar con la mujer encargada del estudio fotográfico (véase foto superior), que me entenderé perfectamente con ella pues habla mucho inglés. Cuando llego, ella me habla en alemán y yo en inglés. Sí, el profesor de fotografía se ha quedado conmigo. Quiere que aprenda alemán.
Por la tarde, inscripción a los proyectos y los Fachkurs. Fotografía y video, respectivamente. Se me olvidaba. Debo hacer un seminario, ya que va a la par con el proyecto de fotografía. Me da miedo, porque el profesor (alemán) habla muy rápido. Sí, ya se que aunque hable despacio no me enteraré, pero al menos algunas palabras puedo entender. Veremos que pasa.
Oh, no tengo Fachkurs. Mucha gente quiere hacer video, y hay muy pocas plazas. Así que voy a hablar con una mujer muy simpática que me dice que no es obligatorio que haga un Fachkurs. Y que mejor que todo lo que haga esté relacionado con un solo tema, es decir, fotografía. Mi resultado será mejor. Me aconseja que haga unos cursos en el estudio fotográfico para aprender a utilizar las cámaras, revelar negativos, saber cómo va el estudio, etc. Le hago caso (por el momento). Debo hablar con mi universidad, esperando que me permitan hacer “sólo” esas asignaturas (porque no es poco).
Y de nuevo, el que no corre vuela. El viernes, a las 8:30 de la mañana, debía estar en el estudio fotográfico para inscribirme en unas listas (sin saber para qué, pues me lo explicó la mujer alemana). Sorpresa. Cuando llegué (puntual) estaba repleto de gente. Y las listas ya estaban llenas. Pero como aquí no tienes más remedio que espabilarte si quieres algo, me espabilé. Me lo explicaron en inglés, expliqué que necesitaba hacer esos cursos (que descubrí que eran para aprender a revelar y demás) pues mi proyecto era de fotografía, y conseguí meterme en la lista del lunes a las 13.00 h. (cada lista es de tan solo cuatro alumnos, así que imaginad). Pero de eso, hasta que no te enteras, eres el más pringado de todos.
Así que ahora mismo tengo en mi habitación una Nikon analógica con un carrete en blanco y negro. Preparada para ser disparada 36 veces. El lunes las revelaré. Ahora debo estudiar toda la teoría para mañana hacer unas buenas fotos (diafragmas y compañía). Espero que haga sol. Me pasearé por Weimar con “mi” cámara.
Casi se me olvida. A parte de la universidad, las clases de inglés y de alemán, también haré deporte. La universidad los ofrece gratis (la mayoría). Yo quiero hacer Tai Chi Chuan (me pica la curiosidad), multifitness (es necesario para combatir las cervezas) y escalada. La semana que viene son las inscripciones. Tendré que volar.
Por cierto, la fiesta de ayer noche, muy buena…
lunes, 31 de marzo de 2008
Semana 5. Fiestasmus.


No es mi culpa. Las clases empiezan en abril, así que este mes está siendo muy movidito. Vamos, mucha fiesta. Demasiada me atrevería a decir. Eso sí, también he ido a mis clases de alemán. Acabé el viernes 28 con un “Placement Test” pues, como buena Erasmus y por decisión propia, seguiré yendo a clases de alemán hasta julio (aunque solo sea tres horas por semana).
Pues, qué decir. Jueves, un poco de baile (salsa) hasta las 2 (enseñando a los americanos lo poco que yo sé, para seguir con la tradición de ya cada jueves). Viernes, cena en una pizzería para “celebrar” el fin de las clases de alemán. “Prost” para comenzar, mirando a los ojos claro. Y después la pizza para dentro. Ese viernes nos llovían posibilidades de fiesta por todos lados. Aunque finalmente resultaron ser falsas alarmas. Así que todo Weimar acabó en el mismo local. Bebiendo, riendo, hablando, bailando, haciendo fotos con todo el mundo.
Y después de ahí, a la Gerbe, la casa okupa. Porque en Weimar también hay casa okupa. Hasta las 7.30, como tiene que ser. Aunque los americanos no aguantaron hasta esas horas. Pero ya van aprendiendo, cada vez aguantan más, algunos más que otros.
Sábado. Más fiesta. Fiesta grande. El aniversario de una italiana. Una casa. Empezó muy calmada, había poca gente. Unas cervezas, una guitarra, la gente en el sofá. Después, karaoke con música italiana. Entonces llegó el resto de gente. Los americanos cantando en italiano. Buenísimo. Y después, cuando la gente ya estaba animada, disco party (todo en esa casa). Impresionante. A base de cerveza y de no parar de bailar.
Se me olvidaba. Al día siguiente teníamos una excursión (opcional) a un castillo cercano a Weimar. Yo quería ir. Pero las fiestas nunca son iguales, y ese castillo siempre está ahí. Así que no me costó mucho decidirme. Los americanos sí se fueron “prontito” a su casa. Digo “prontito” porque ellos se fueron a las 4 de la mañana. Yo llegué a casa a las 8. Sí, después de la fiesta, más fiesta en otro local. Bailando de día.
Sí, sí. El domingo ya paré (a medias). Tres cervecitas (porque las cervezas ya entran como el agua) y un poco de música. Aunque también acabé como a las 3. Y hoy, lunes, mi “Placement Test” de inglés. Porque también haré inglés un día por semana. Claro que sí.
De hecho, creo que llegaré a Barcelona hablando inglés, alemán e italiano. Bueno, más bien tendré un lío mental y no hablaré ninguno de los tres. Pero lo importante es que aquí estoy aprendiendo los tres idiomas. Yeah yeah (made in Peter, el australiano). Inglés con los americanos, escoceses, turcos, australianos, franceses, italianos… Alemán en clase y con algunos alemanes (con los que saben que no sé alemán y me hablan despacio, despacio, despacio) e italiano con los italianos. De hecho con algunos hablo inglés y con otros italiano. Lo importante es que aquí hay una mezcla increíble de idiomas, y que algo acabaré aprendiendo.
Por cierto, las instalaciones de la Bauhaus son impresionantes. La semana que viene empiezo. Veamos que tal.
viernes, 21 de marzo de 2008
Semana 2, 3 y 4. Weimar, mi nuevo hogar.

Parque Ilm, enorme. Puente por donde pasa el río Ilm.
Este parque está lleno de escondites.
Sí, ya llevo casi tres semanas en Weimar. La verdad es que el tiempo pasa más que volando. Sé que cuando no me quiera dar cuenta ya me tendré que marchar de aquí. Y eso que aquí estoy más que mejor.
Mi adaptación, por el momento, ha ido bastante bien. Suerte de la ayuda que recibí. Además, los alemanes y los españoles no somos tan diferentes. Sigo viviendo en un piso, durmiendo en una cama individual y comiendo patatas fritas. Y bebiendo y bailando. Así que la cosa no cambia mucho. Lo difícil es entender a todos los americanos, escoceses, australianos y franceses que me rodean casi cada día. Porque ellos a mí sí me entienden. En plan indio, pero me entienden. Aunque cada vez me voy soltando más. De hecho el día que llegué conocí a una americana y casi no hablé con ella. No sabía como diablos hacerlo en inglés. Ahora incluso me río con ellos (cuando les entiendo. Si no me río igual, para no quedar mal).
Me gusta mi piso. Es de lo más céntrico de Weimar y además es un primero. Eso es importante, porque no hay ascensor. Lo “malo” es que cuando hay alguna fiesta en el edificio (porque ya ha habido una, para eso somos Erasmus) mi lavabo se convierte en un lavabo público, por lo que a cada rato tengo que subir con los invitados (digamos que soy la ama de llaves del lavabo).
Vivo con una escocesa, una italiana y una turca. Aunque de momento tan solo conozco a la escocesa, pues las otras dos chicas están de vacaciones (supongo que en sus respectivos países). La convivencia por el momento es buena, aunque se me hace extraño. Compartir piso con una chica que hace dos semanas que conozco, y con la que no comparto idioma. Supongo que por esa razón aún no mantenemos largas conversaciones, aunque sí salimos con el mismo grupo de gente y bebemos juntas (eso sí, a ella no le gusta la cerveza, solo la “Desperados”. Curioso). Suerte que hace unos días vinieron a saludarme mis padres (y a traerme mi ordenador y más ropa). Y como no, directos al Ikea a comprar cuatro cosas más. Fue bonito volver a verles, aunque no haya pasado ni un mes desde que me marché.
Realmente aquí mi vida cambia por completo. Digamos que a veces me falta tiempo, pues a parte de ser estudiante, soy ama de casa, fiestera y guiri. Y eso no es poco. Ah, se me olvidaba, también tengo otra gran responsabilidad. Cuidar a mi Bonsai. Sí. Es mi nuevo compañero de cuarto. Se llama “Sr. Wilson” (exacto, como el balón que acompaña a Tom Hanks en “Náufrago”). Ya sé que yo no estoy sola, y ya sé que Weimar no es una isla desierta. Pero ahora en mi cuarto somos él y yo. Y me hace compañía. Tranquilos, no me he vuelto loca; pero mi Bonsai es un ser vivo, así que lo trato como tal (aunque no lo saco a pasear ni cosas de esas). Pero sí le doy las buenas noches (os podéis reír) y lo riego cada ciertos días (darle de comer es necesario).
Y qué decir del alemán. Hago mis clases cada mañana. Pero ¡sorpresa!, no estoy en el nivel 1, sino en el 2 (aunque más o menos hacemos lo mismo, sí). Es difícil, para qué negarlo. Además, si la profesora no habla en alemán lo hace en inglés, así que para mí es faena doble. Pero es divertido no entender lo que te dicen e intentar descifrarlo.
En cuanto a la ciudad, realmente lo que he visto me encanta. Ese aire antiguo pero sin embargo tan cuidado y limpio. Las fachadas de colores. Las calles de adoquines. El enorme parque. El poder llevar la cerveza por la calle sin que la Polizei te diga nada…
Hablando de cerveza. Estoy haciendo colección de botellas de medio litro (porque aquí lo normal es de medio litro) y de jarras de cerveza (no las compro, así que imaginad). Creo que no hay día que no me beba al menos una cerveza (a no ser que el día anterior haya bebido para dos días).
Y aquí en Weimar se cena a las 20.00h, se empieza a beber a las 21.00 o 22.00h, y a las 3.00 la mayoría ya están en la cama. Pero tranquilos, estoy enseñando a mis amigos Erasmus a qué hora acabamos las fiestas los españoles y los catalanes. Y no se quejan no. También quieren aprender a bailar salsa. Y yo les enseño, porque aunque no sepa mucho sí sé más que ellos.
Esto me recuerda que debo dejar de escribir. Porque tengo que ir a bailar salsa en un rato…
domingo, 9 de marzo de 2008
Semana 1. Berlín, mi pre-erasmus.

Sí, lo sé. He estado desconectada un buen tiempo. Pero sería absurdo estar en una ciudad como Berlín y pasar las noches delante del ordenador. Evidentemente, no lo hice. Ya puedo decir que he calentado motores y he sobrevivido en la gran ciudad, así que creo que ya me puedo ir a Weimar.
Es curioso, porque echas de menos a tu gente, pero sin embargo eres completamente feliz y no cambiarías esto por nada. Al menos yo no lo cambiaría. He de decir que en Berlín no practiqué mucho inglés, y mucho menos alemán. Sólo lo básico. Hola, adiós, gracias y por favor. Porque la cuenta se pide con gestos, eso es internacional. Esto me pasa por juntarme con madrileños. Pero no puedo rechazar una oferta así. Estar en Alemania y hablar español es todo un lujo. Sí, muy mal, lo sé, pero sólo lo hice porque era mi pre-erasmus, es decir, era una turista que solo quería ver sitios, fotografiar, salir y beber. Y todo lo que viniera, claro.
En Berlín faltan luces, papeleras y pasos de cebra. Cuando un coche ve que cruzas, acelera, sin remordimientos. Y las noches son muy a lo “underground”. Con decir que bailé rap y que visité unos lavabos revestidos totalmente con grafittis... Las cervezas se beben de medio litro en medio litro, básicamente porque la gente se emborracha con eso. Los cubatas no existen (los vasos), y su equivalente lleva menos alcohol que un chupito (o casi). Eso sí, en general la bebida es más barata, y las entradas a los sitios también.
También hice turismo diurno, casi todos los días. Eso sí, es muy barato. Porque entre que se camina mucho y el transporte público no se paga, vas a donde quieras (bien, en realidad el transporte sí se paga, pero no hay barreras. Así que imaginad).
Y el último día, después de una semana entera de frío, fuertes vientos tropicales (en serio), cervezas, cubalibres, fiestas, turismo y demás, vi nevar en Berlín. Justo antes de ir hacia Weimar. Mireia y yo nos levantamos de un salto, como dos niñas pequeñas que nunca antes han visto nevar. Había cuajado. Pero poco después empezó a salir el sol. Así que mi primer día en Weimar fue soleado. Y sin nieve.
sábado, 23 de febrero de 2008
Semana -1. Día 23. La amistad es un tesoro.

Ayer viernes fui feliz. En realidad todos los días soy bastante feliz, no hay nada que me lo impida. Pero ayer lo fui más. Pasé el día entero con mis dos mejores amigas, las de toda la vida, las que saben absolutamente todo sobre mí, las que más me echarán de menos (espero), y a las que más quiero.
También es cierto que llegaron dos horas tarde, sí. Pero ya estoy acostumbrada. Sin embargo esta vez fue por una buena causa. Después de comer en la masía, de recordar absurdas caídas de hace años, de hablar de ovnis y de chicos, y de llorar (de la risa), me regalaron un detalle muy significativo. Casi lloro. Casi. Pero sí me emocioné.
Mataró. No es que sea una playa espectacular, pero la hora que era y la gasolina de la que disponíamos no daba para mucho más. Y toda la tarde allí, en las rocas. Hablar, reír, descansar, mirar el mar, el cielo. Y empezar a extrañar todo eso, aunque aún no me haya marchado. Evidentemente, yo con la cámara en mis manos.
El resto del día fui igual de feliz, porqué no decirlo. Acabé la noche con una copa de vodka negro y lima; y brindamos a mi salud (qué bonito, por fin se va... pero en el fondo la echaremos de menos). Cuando me despedí de mis dos mejores amigas entendí que de verdad me iba; y qué abrazos más largos. No es que sea sentimental (que quizá lo sea), el problema es que mis ojos no están hechos para aguantar muchas lágrimas, y claro, pasa lo que pasa...
Tres días...
martes, 19 de febrero de 2008
Semana -1. Día 19. Hasta pronto.

Hoy es martes 19, hace tan solo una hora. Y pensando... ciertamente hacía años que mi vida no daba un giro tan brusco. Por no decir nunca. Tampoco pretendo decir que ésta ha sido una monotonía, porque mentiría. Pero este es un paso importante que me lleva hacia un destino que no conozco, y eso me llena de energía. Aunque aún no me imagino escribiendo este blog en inglés o en alemán, pero todo se andará...
Y hay muchas cosas a las que digo hasta pronto, y no precisamente son personas (que también). Pero hoy he pensado en todo aquello que tengo aquí y que no volveré a ver hasta dentro de cinco o seis meses.
Así que... hasta pronto...
... Mar mediterráneo. Cuantos baños, paseos, atardeceres y demás quedan atrás. Aquellas tardes en las que no tenía nada que hacer y me escapaba a Barcelona a simplemente sentarme delante del mar cuando ya no había apenas nadie, y ahí me quedaba horas, mirando y escuchando las olas romper. Es algo que he de volver a hacer antes de marchar.
... Renfe. Es una de las razones por las que tengo ganas de cambiar de país. El simple hecho de no llegar tarde a los sitios por un problema ajeno a ti pero que aún así estás pagando... Y un valor añadido: no malgastaré una hora al día para viajar en tren y llegar a mi destino. Cuando vaya a mi universidad alemana iré caminando. De hecho, será la primera vez que vaya caminando a mi centro de estudios. Toda la vida me la he pasado en buses, trenes, metros.. y ahora (por fin) me tocará caminar cinco cortos minutos.
... Sol. Lo sé, todo el mundo me lo repite. He de estar preparada para días de lluvia y frío. Así que poco lo veré. Y lo echaré de menos, eso sí. A mí un día de sol me llena de energía. Con sólo decir que los días que llego de fiesta por la mañana y le veo todo radiante rodeado de azul mientras conduzco lo último que me apetece es irme a dormir... Sí, al final me voy a la cama, pero las ganas de aprovechar el día de sol son muchas.
... Jamón serrano. No estoy segura si en Alemania son jamoneros o no. Según mis compañeros de trabajo (que por cierto, hoy he acabado y les agradezco el bonito gesto que han tenido conmigo) echaré de menos el jamón, así que si ellos lo dicen por algo será. Por eso me acabaré el que hay en casa antes de irme.
... Saxo. Sí, le echaré de menos, aunque mis amigos le apoden "tractor" o "taca-taca". Es de mi madre, pero ella es tan buena que lo comparte conmigo. Porque a mí me gusta conducir (sobretodo cuando no salgo de fiesta), y sé que allí en Alemania pocos coches llevaré. Yo por si acaso me llevo mi carnet de conducir. Lo importante es llegar allí con mil carnets en el bolsillo, aunque después la mitad no sirvan. Pero al menos te sientes como más importante...
... Y a muchas más cosas les digo hasta pronto. Sin embargo, hay a otras que no, porque los alemanes también las conocen.. la cerveza, las fiestas, el catalán y el castellano (porque creo que conoceré a más Erasmus que a alemanes)...
Señores, una semana...
lunes, 18 de febrero de 2008
Semana -2. Weekend. Las fiestas de aquí.


El penúltimo fin de semana aquí será de los de recordar. Sin preocupaciones, sin estrés, sin prisas... simplemente me he dedicado a disfrutar de lo que tengo aquí. Eso sí, he disfrutado la noche, porque digamos que el día me lo he pasado durmiendo.
El viernes en Barcelona. "La Pegatina" en concierto. Sirvió para descargar adrenalina. Y para sudar. Mucho. Más gente de la que en realidad cabía. Disfruté de un buen concierto y sobretodo de su gente. Como cada vez que les veo, me traen recuerdos, me remontan a mis 17 años... Barcelona, Manu Chao, Che Sudaka, México, José y Nacho, el amor, carrer Ample, las grandes fiestas, los grandes conciertos, Rambla arriba y Rambla abajo, Kathy, los comienzos de "Pegatina Sound System", No a la guerra, mis rastas... Serán años para recordar...
Además, baile con un "cubano" y risas y caídas en la tirolina del parque. Somos como niños, no nos gusta crecer. Y "La Pegatina" cada vez engancha más a la gente, nunca mejor dicho...
En cambio el sábado sirvió para recordar momentos anteriores, desde que era pequeña hasta los 16. Cena con antiguos compañeros de clase. No estaban todos, pero los que estuvimos lo pasamos bien. Y como el roce hace el cariño, bien pegaditos a la hora de cenar. Después a mover el cuerpo a la pecera... Quien nos diría a nosotros años atrás que montarían una pecera gigante a cinco minutos de nuestro colegio... Ver para creer. Pero ahí estábamos, todos con todos. Pasará tiempo hasta que nos volvamos a juntar, a unos veré más que a otros, pero sé que a todos nos sirve para no olvidar lo que un día fuimos, y para recordar lo que somos ahora...
Y mi cuenta atrás continua, ya solo quedan ocho días...





