
Ayer viernes fui feliz. En realidad todos los días soy bastante feliz, no hay nada que me lo impida. Pero ayer lo fui más. Pasé el día entero con mis dos mejores amigas, las de toda la vida, las que saben absolutamente todo sobre mí, las que más me echarán de menos (espero), y a las que más quiero.
También es cierto que llegaron dos horas tarde, sí. Pero ya estoy acostumbrada. Sin embargo esta vez fue por una buena causa. Después de comer en la masía, de recordar absurdas caídas de hace años, de hablar de ovnis y de chicos, y de llorar (de la risa), me regalaron un detalle muy significativo. Casi lloro. Casi. Pero sí me emocioné.
Mataró. No es que sea una playa espectacular, pero la hora que era y la gasolina de la que disponíamos no daba para mucho más. Y toda la tarde allí, en las rocas. Hablar, reír, descansar, mirar el mar, el cielo. Y empezar a extrañar todo eso, aunque aún no me haya marchado. Evidentemente, yo con la cámara en mis manos.
El resto del día fui igual de feliz, porqué no decirlo. Acabé la noche con una copa de vodka negro y lima; y brindamos a mi salud (qué bonito, por fin se va... pero en el fondo la echaremos de menos). Cuando me despedí de mis dos mejores amigas entendí que de verdad me iba; y qué abrazos más largos. No es que sea sentimental (que quizá lo sea), el problema es que mis ojos no están hechos para aguantar muchas lágrimas, y claro, pasa lo que pasa...
Tres días...
sábado, 23 de febrero de 2008
Semana -1. Día 23. La amistad es un tesoro.
martes, 19 de febrero de 2008
Semana -1. Día 19. Hasta pronto.

Hoy es martes 19, hace tan solo una hora. Y pensando... ciertamente hacía años que mi vida no daba un giro tan brusco. Por no decir nunca. Tampoco pretendo decir que ésta ha sido una monotonía, porque mentiría. Pero este es un paso importante que me lleva hacia un destino que no conozco, y eso me llena de energía. Aunque aún no me imagino escribiendo este blog en inglés o en alemán, pero todo se andará...
Y hay muchas cosas a las que digo hasta pronto, y no precisamente son personas (que también). Pero hoy he pensado en todo aquello que tengo aquí y que no volveré a ver hasta dentro de cinco o seis meses.
Así que... hasta pronto...
... Mar mediterráneo. Cuantos baños, paseos, atardeceres y demás quedan atrás. Aquellas tardes en las que no tenía nada que hacer y me escapaba a Barcelona a simplemente sentarme delante del mar cuando ya no había apenas nadie, y ahí me quedaba horas, mirando y escuchando las olas romper. Es algo que he de volver a hacer antes de marchar.
... Renfe. Es una de las razones por las que tengo ganas de cambiar de país. El simple hecho de no llegar tarde a los sitios por un problema ajeno a ti pero que aún así estás pagando... Y un valor añadido: no malgastaré una hora al día para viajar en tren y llegar a mi destino. Cuando vaya a mi universidad alemana iré caminando. De hecho, será la primera vez que vaya caminando a mi centro de estudios. Toda la vida me la he pasado en buses, trenes, metros.. y ahora (por fin) me tocará caminar cinco cortos minutos.
... Sol. Lo sé, todo el mundo me lo repite. He de estar preparada para días de lluvia y frío. Así que poco lo veré. Y lo echaré de menos, eso sí. A mí un día de sol me llena de energía. Con sólo decir que los días que llego de fiesta por la mañana y le veo todo radiante rodeado de azul mientras conduzco lo último que me apetece es irme a dormir... Sí, al final me voy a la cama, pero las ganas de aprovechar el día de sol son muchas.
... Jamón serrano. No estoy segura si en Alemania son jamoneros o no. Según mis compañeros de trabajo (que por cierto, hoy he acabado y les agradezco el bonito gesto que han tenido conmigo) echaré de menos el jamón, así que si ellos lo dicen por algo será. Por eso me acabaré el que hay en casa antes de irme.
... Saxo. Sí, le echaré de menos, aunque mis amigos le apoden "tractor" o "taca-taca". Es de mi madre, pero ella es tan buena que lo comparte conmigo. Porque a mí me gusta conducir (sobretodo cuando no salgo de fiesta), y sé que allí en Alemania pocos coches llevaré. Yo por si acaso me llevo mi carnet de conducir. Lo importante es llegar allí con mil carnets en el bolsillo, aunque después la mitad no sirvan. Pero al menos te sientes como más importante...
... Y a muchas más cosas les digo hasta pronto. Sin embargo, hay a otras que no, porque los alemanes también las conocen.. la cerveza, las fiestas, el catalán y el castellano (porque creo que conoceré a más Erasmus que a alemanes)...
Señores, una semana...
lunes, 18 de febrero de 2008
Semana -2. Weekend. Las fiestas de aquí.


El penúltimo fin de semana aquí será de los de recordar. Sin preocupaciones, sin estrés, sin prisas... simplemente me he dedicado a disfrutar de lo que tengo aquí. Eso sí, he disfrutado la noche, porque digamos que el día me lo he pasado durmiendo.
El viernes en Barcelona. "La Pegatina" en concierto. Sirvió para descargar adrenalina. Y para sudar. Mucho. Más gente de la que en realidad cabía. Disfruté de un buen concierto y sobretodo de su gente. Como cada vez que les veo, me traen recuerdos, me remontan a mis 17 años... Barcelona, Manu Chao, Che Sudaka, México, José y Nacho, el amor, carrer Ample, las grandes fiestas, los grandes conciertos, Rambla arriba y Rambla abajo, Kathy, los comienzos de "Pegatina Sound System", No a la guerra, mis rastas... Serán años para recordar...
Además, baile con un "cubano" y risas y caídas en la tirolina del parque. Somos como niños, no nos gusta crecer. Y "La Pegatina" cada vez engancha más a la gente, nunca mejor dicho...
En cambio el sábado sirvió para recordar momentos anteriores, desde que era pequeña hasta los 16. Cena con antiguos compañeros de clase. No estaban todos, pero los que estuvimos lo pasamos bien. Y como el roce hace el cariño, bien pegaditos a la hora de cenar. Después a mover el cuerpo a la pecera... Quien nos diría a nosotros años atrás que montarían una pecera gigante a cinco minutos de nuestro colegio... Ver para creer. Pero ahí estábamos, todos con todos. Pasará tiempo hasta que nos volvamos a juntar, a unos veré más que a otros, pero sé que a todos nos sirve para no olvidar lo que un día fuimos, y para recordar lo que somos ahora...
Y mi cuenta atrás continua, ya solo quedan ocho días...
martes, 12 de febrero de 2008
Semana -2. Día 12. Empiezan las despedidas.

Llevo unos días pensando y creo que no me va a dar tiempo a despedirme de toda la gente que desearía. No por falta de tiempo, sino por la falta de su buena gestión (sí, el tiempo, igual que el diseño también se gestiona). Y no se si existe o no una ley de Murphy para esto, pero cuando no tengo ningún plan ya puedo estar tranquila que aunque quiera no me aparecerá ninguno; en cambio cuando ya he quedado con alguien parece que el mundo entero se haya puesto de acuerdo para poder quedar sólo ese día. Así que estas dos últimas semanas no van a ser diferentes.
Pero de momento hoy ya me he despedido de un buen amigo; mi amigo fotógrafo, como le llamo a veces para referirme a él cuando hablo con otras personas. Hace tan sólo medio año que le conozco, por pura casualidad (de hecho, envié un currículum a su estudio, y aunque no conseguí trabajo gané un amigo, además de colarme en una fiesta privada en la que supuestamente yo le acompañaba como ayudante de fotógrafo).
Y esto me lleva a pensar en que creo que aún no soy consciente de lo que supone pasar 5 meses fuera de casa. Es cierto que cada día no veo a mis amigos, y que incluso pueden pasar semanas o meses sin ver a alguno de ellos, pero siempre sé que el día que quiera podré verles. Y también sé que en Alemania no será así, y que el día que los eche en falta me voy a dar cuenta de lo valioso que son todos ellos.
Y estas despedidas, ese "ya te iré a visitar a Alemania" (ójala así sea), hacen que cada día me crea un poco más que exactamente dentro de dos semanas estaré en Berlín..
lunes, 11 de febrero de 2008
Semana -2. Día 11. Empiezo a creérmelo.
Cuando hablaba con la gente los primeros meses después de que mi universidad me adjudicara la plaza, pensaba que era pan comido.. ¡me iba a Dublín! Aún no me habían dicho que sí, pero era 99,9% seguro. Je, mi universidad no me habló de ese 0,1% de probabilidades de que no me fuera...
Y así fue, me pasé de marzo a noviembre de 2007 a la espera de una respuesta, y cuando la obtengo es para decirme que no, por falta de plazas. Me llevé una gran decepción, pues ya había hablado con gente que había ido, me conocía el mapa de la ciudad bastante bien, y con lo que a mi me gusta soñar despierta ya me lo estaba imaginando.. Para mi sorpresa, en mi uni me dijeron que aún tenía la posibilidad de ir a Weimar (Alemania).
Al principio lo vi un disparate ¿Qué hacía yo en Alemania si no sabía nada de alemán?. Sin embargo mi familia me apoyó; lo importante era irme, y Alemania era un buen país. No perfeccionaría el inglés, aunque sí lo hablaría; además aprendería algo de alemán y sobretodo iría a una universidad con un nivel alto en cuanto a diseño, que era una de las principales razones por la que quería ir de Erasmus. Ahora tocaba volver a hacer un nuevo Portfolio, no quería enviar el mismo que envié a Dublín. Mi manera de ver las cosas había cambiado y mi destino era otro, así que quise que mi presentación a la universidad alemana fuera diferente.
Cuando en la agencia de publicidad donde hago prácticas se enteraron que no iba a Dublín pero que había solicitado una plaza para ir a Alemania, mi jefe me dijo algo que me hizo pensar y que me sorprendió, sobretodo porque pienso bastante de esa forma, aunque con este tema aún no había sido capaz de asimilarlo. "Las cosas siempre pasan por alguna razón, si no has ido a Dublín es porque no tenías que ir, en realidad tu destino es Alemania, allí es donde tenías que ir desde un principio, y allí es donde irás", me dijo.
Y allí es donde voy. Como él, soy de las que piensa que las cosas pasan por algo, que las casualidades no existen; que si algo pasa, es porque debía pasar. Quizá es una manera de animarme a mí misma, pues cuando algo no sale como yo tenía pensado, cuando sufro por algo, cuando se acaba una relación, pienso que tenía que pasar así para que el después fuera mejor, porque no era la persona indicada o porque si no hubiera pasado así hubiera sido peor. Y de momento con esta manera de pensar no me ha ido mal en la vida.
Y bien, ahora que sé que me marcho, me lo voy creyendo poco a poco. Primero el billete de avión a Berlín, unos días más tarde el billete de tren de Berlín a Weimar, unas clases de alemán por mi cuenta... y así, poco a poco, me voy acercando al día esperado..
