lunes, 11 de febrero de 2008

Semana -2. Día 11. Empiezo a creérmelo.



Después de un año esperando puedo decir que más que duro, ha sido insoportable; no saber qué va a ser de tu vida durante el 2008. Es cierto que nunca lo sabemos, evidente, pero al menos nos hacemos una idea de donde estaremos, qué estudiaremos, de qué trabajaremos.. En mi caso querer ir de Erasmus se ha convertido en toda una aventura. Sería lo normal si no fuera porque aún no me he marchado. No deberían dibujarnos un camino de rosas, porque no lo es. La cuestión es que mi primer destino iba a ser Dublín; me interesaba perfeccionar (y aprender) el inglés, además de experimentar otra manera de diseñar.

Cuando hablaba con la gente los primeros meses después de que mi universidad me adjudicara la plaza, pensaba que era pan comido.. ¡me iba a Dublín! Aún no me habían dicho que sí, pero era 99,9% seguro. Je, mi universidad no me habló de ese 0,1% de probabilidades de que no me fuera...

Y así fue, me pasé de marzo a noviembre de 2007 a la espera de una respuesta, y cuando la obtengo es para decirme que no, por falta de plazas. Me llevé una gran decepción, pues ya había hablado con gente que había ido, me conocía el mapa de la ciudad bastante bien, y con lo que a mi me gusta soñar despierta ya me lo estaba imaginando.. Para mi sorpresa, en mi uni me dijeron que aún tenía la posibilidad de ir a Weimar (Alemania).

Al principio lo vi un disparate ¿Qué hacía yo en Alemania si no sabía nada de alemán?. Sin embargo mi familia me apoyó; lo importante era irme, y Alemania era un buen país. No perfeccionaría el inglés, aunque sí lo hablaría; además aprendería algo de alemán y sobretodo iría a una universidad con un nivel alto en cuanto a diseño, que era una de las principales razones por la que quería ir de Erasmus. Ahora tocaba volver a hacer un nuevo Portfolio, no quería enviar el mismo que envié a Dublín. Mi manera de ver las cosas había cambiado y mi destino era otro, así que quise que mi presentación a la universidad alemana fuera diferente.

Cuando en la agencia de publicidad donde hago prácticas se enteraron que no iba a Dublín pero que había solicitado una plaza para ir a Alemania, mi jefe me dijo algo que me hizo pensar y que me sorprendió, sobretodo porque pienso bastante de esa forma, aunque con este tema aún no había sido capaz de asimilarlo. "Las cosas siempre pasan por alguna razón, si no has ido a Dublín es porque no tenías que ir, en realidad tu destino es Alemania, allí es donde tenías que ir desde un principio, y allí es donde irás", me dijo.

Y allí es donde voy. Como él, soy de las que piensa que las cosas pasan por algo, que las casualidades no existen; que si algo pasa, es porque debía pasar. Quizá es una manera de animarme a mí misma, pues cuando algo no sale como yo tenía pensado, cuando sufro por algo, cuando se acaba una relación, pienso que tenía que pasar así para que el después fuera mejor, porque no era la persona indicada o porque si no hubiera pasado así hubiera sido peor. Y de momento con esta manera de pensar no me ha ido mal en la vida.

Y bien, ahora que sé que me marcho, me lo voy creyendo poco a poco. Primero el billete de avión a Berlín, unos días más tarde el billete de tren de Berlín a Weimar, unas clases de alemán por mi cuenta... y así, poco a poco, me voy acercando al día esperado..

No hay comentarios: