domingo, 9 de marzo de 2008

Semana 1. Berlín, mi pre-erasmus.



Sí, lo sé. He estado desconectada un buen tiempo. Pero sería absurdo estar en una ciudad como Berlín y pasar las noches delante del ordenador. Evidentemente, no lo hice. Ya puedo decir que he calentado motores y he sobrevivido en la gran ciudad, así que creo que ya me puedo ir a Weimar.

Es curioso, porque echas de menos a tu gente, pero sin embargo eres completamente feliz y no cambiarías esto por nada. Al menos yo no lo cambiaría. He de decir que en Berlín no practiqué mucho inglés, y mucho menos alemán. Sólo lo básico. Hola, adiós, gracias y por favor. Porque la cuenta se pide con gestos, eso es internacional. Esto me pasa por juntarme con madrileños. Pero no puedo rechazar una oferta así. Estar en Alemania y hablar español es todo un lujo. Sí, muy mal, lo sé, pero sólo lo hice porque era mi pre-erasmus, es decir, era una turista que solo quería ver sitios, fotografiar, salir y beber. Y todo lo que viniera, claro.

En Berlín faltan luces, papeleras y pasos de cebra. Cuando un coche ve que cruzas, acelera, sin remordimientos. Y las noches son muy a lo “underground”. Con decir que bailé rap y que visité unos lavabos revestidos totalmente con grafittis... Las cervezas se beben de medio litro en medio litro, básicamente porque la gente se emborracha con eso. Los cubatas no existen (los vasos), y su equivalente lleva menos alcohol que un chupito (o casi). Eso sí, en general la bebida es más barata, y las entradas a los sitios también.

También hice turismo diurno, casi todos los días. Eso sí, es muy barato. Porque entre que se camina mucho y el transporte público no se paga, vas a donde quieras (bien, en realidad el transporte sí se paga, pero no hay barreras. Así que imaginad).

Y el último día, después de una semana entera de frío, fuertes vientos tropicales (en serio), cervezas, cubalibres, fiestas, turismo y demás, vi nevar en Berlín. Justo antes de ir hacia Weimar. Mireia y yo nos levantamos de un salto, como dos niñas pequeñas que nunca antes han visto nevar. Había cuajado. Pero poco después empezó a salir el sol. Así que mi primer día en Weimar fue soleado. Y sin nieve.

3 comentarios:

Javi dijo...

Ohh, que pena lo de la nieve.

Menudas farras que te has pegao y nos pones esa peazo de foto seria de la ostia. Pon fotos de por la noche! Atrévete! XD

Javi

Anónimo dijo...

SIL! a veure si ens expliques coses de weimar ein! que jo tinc curiositat!

petons
zurdi

Pau Adelantado dijo...

hey sil!

Espero que lo estes psando en grande allí arriba. Por aqui, no te pierdes casi nada, todo sigue igual y el estrés hace presencia.
Ya nos contarás cuando vuelvas!