viernes, 18 de abril de 2008

Semana 7 y 8. Ich gehe zu die Universität.



Intensas. Dos semanas muy intensas. Pero lo importante es que ya tengo todas las asignaturas que necesitaba y que quería hacer. Sí, sí; al fin volé. Así que después de hablar con profesores y sabotearles a emails (en inglés, claro), finalmente hago un proyecto de fotografía (“Geisterphotografie”, que viene a ser fotografía de fantasmas. La foto superior es una prueba que hice, aunque aún no se el tema exacto), un seminario que va unido al proyecto y dos fachkurs de video; en uno aprendo Final Cut y en el otro lo utilizo para hacer un video documental. Además, ya tengo asegurado un workshop para finales de abril.

Sólo hay un problema. Que todas las clases son en alemán. De hecho el problema no es el idioma. El problema es que yo no soy capaz de entenderlo, claro. Pero bueno, supongo que es lo que tiene ser una Erasmus, que estás en clase y no te enteras de nada. Porque, pensándolo bien, ¿qué gracia tendría estar en clase y enterarte de todo lo que dicen? Ya no sería un Erasmus, ya no tendría esa gracia. Estar en clase y escuchar, pero no entender. Bendito lenguaje.

Pero bueno, al final de clase me acerco a los profesores y siempre me lo intentan explicar en inglés. Otra opción que tengo es hacer amigos alemanes en clase, y que me lo expliquen a su manera en inglés. Es algo que ya voy haciendo (sí, ya conozco gente alemana). Porque es cierto, los erasmus se juntan con los erasmus, y si tú no te metes entre alemanes, normalmente pasan de ti. Pero cuando te acercas y les preguntas, te das cuenta que son buena gente, incluso que tienen sentido del humor.

Por otra parte, ya volví a empezar mis clases de alemán. En el grupo 1, es decir, en el más bajo. Pero tranquilos, que con los amigos alemanes que estoy haciendo seguro que aprenderé algo más. No es que no sepa nada, algo he aprendido, pero no para mantener una conversación. Pequeñas frases únicamente. Para contrarrestar, en las clases de inglés estoy en un nivel medio-alto (sorprendente).

Como ya dije, aquí cuando me hablan en inglés es la gloria. Pero no siempre. Depende de la situación y depende de quien me hable. He aquí unos cuantos ejemplos. Cuando hablo en inglés con españoles, nos entendemos. Cuando hablo en inglés con un escocés, él me entiende y yo a él más o menos. Cuando los escoceses hablan entre ellos, entiendo poco o nada. Cuando hablo en inglés con Alyssa (la primera americana que conocí), me entiende y la entiendo (porque me habla despacio). Cuando los americanos hablan entre ellos, entiendo poco o nada. Cuando un estudiante alemán me habla en inglés, casi lo entiendo todo. Cuando un profesor alemán me habla en inglés, más me vale entenderle. Y no sé porqué, cuando por las noches salimos de fiesta y llevamos unas cuantas cervezas, todos nos entendemos mejor, incluso podemos hablar algo de alemán.

Y ahora, a parte de alemán, inglés e italiano, también estoy aprendiendo turco. Cada vez es más divertido. ¿Por qué? Imaginad un grupo lleno de americanos, escoceses, italianos, españoles, turcos, australianos, alemanes, brasileños y más. ¿Qué pasa? Que la lengua principal es el inglés, pero siempre sale la típica conversación que demuestra que cada uno es de su país. ¿Y como se dice “como estás” en turco? ¿Y como se dice “what’s your name” en español? Así que poco a poco todos aprendemos cuatro cosas de cada lengua. Y eso es interesante. Y sobretodo muy divertido.

Aquí he vuelto a recordar qué es el tiempo libre. Sí, aquí puedo disfrutar de tiempo libre para hacer otras cosas. De hecho, a parte de ir los martes y los jueves a la universidad, y los lunes y los miércoles por la mañana a mis clases de alemán e inglés, también tengo tiempo para hacer deporte. Y no un deporte, no. Tres deportes. Natación los lunes por la noche. Tai Chi los martes por la tarde. Y escalada los jueves por la tarde. Una que no para.

También tengo que decir que aunque ya no hable tanto de fiestas, siguen habiéndolas, y muy interesantes. Esta semana, doble cumpleaños. Lunes y jueves. Y hoy la gran fiesta para celebrarlos. En nuestro edificio. A ver qué tal. Y ayer noche, salsa. Lo divertido es que ahora cada jueves bailo salsa con un amigo turco. Y lo más divertido aún es que él sabe más salsa que yo, pues hizo cursos de salsa en Turquía. Y los americanos se sorprenden: “¡Silvia, pero si tú eres española! ¿Cómo un turco sabe más salsa que tú?” (en inglés, claro) Pues mira, cosas de la vida. Pero prefiero bailar con él. Se mueve mejor que los americanos. Con todos mis respetos.

Y ahora, a seguir pensando ideas para mis proyectos de fotografía y video. Pues más tarde iré en busca de una bicicleta. Ya va siendo hora. Que el pabellón está lejitos. Son solo quince minutos caminando, pero una ya se acostumbra a que todo le pille a dos minutos de casa…

sábado, 5 de abril de 2008

Semana 6. Ya casi estudio.



Ya estoy más cerca del objetivo principal por el cual vine a Weimar. Estudiar. Sí, sí; no eran las fiestas, era estudiar. Ha sido una semana muy intensa. Digamos que aquí el que no corre vuela, y si no vuelas te quedas en tierra, sin proyecto, sin Fachkurs y sin nada. Yo he volado a medias.

Empecé la semana haciendo un –llamémoslo- “examen” de inglés. De hecho era para ver el nivel que tenía. Tres partes y un solo tema; Harry Potter. Este chico está en todos lados. Hacía muchos años que no estudiaba inglés (gramaticalmente hablando). Sí, porque hablarlo, ya puedo decir que lo hablo (más o menos). Aunque cuando se juntan entre ellos (esto era un escocés, un americano y un australiano) no pillo ni una (bueno, una o dos, o incluso tres, quizá sí).

El hecho es que yo hice mi examen, entendí casi todo lo que dijo el profesor (esto era un alemán hablando inglés), y esperé hasta el viernes, pensando en que seguramente estaría en el nivel más bajo. Pues no. Para mi sorpresa, estoy en el “Intermediate I”, es decir, que hay gente que sabe menos inglés que yo. Y eso me hace feliz.

Pero esta semana no solo ha sido de idiomas. El martes, presentación de los proyectos. Bien, primero os explico. Alemania no es España, eso está claro. Y la Bauhaus no es nuestra querida universidad (mejor ahorrarme el nombre). Creo que eso está más claro aún. Digamos que en la Bauhaus prefieren hacer menos cantidad de asignaturas, pero el resultado es excelente. ¿Por qué? Porque disponen del tiempo, herramientas e instalaciones necesarias. En cambio, nosotros preferimos hacer muchas cosas en poco tiempo. Y el resultado se nota.

Así que en un semestre un estudiante de la Bauhaus puede hacer un proyecto grande, un Fachkurs, algún seminario y workshops. Y tú escoges qué hacer (si vuelas). Por eso, el martes a las 10:30 de la mañana todos los estudiantes de la facultad de Gestaltung (la mía) estábamos reunidos esperando a que los profesores presentaran sus proyectos. Evidentemente, fue en alemán, así que no me enteré de nada. Pero ví las caras de los profesores. Y de este modo fui descartando proyectos (dentro de los que eran mis preferidos). Hablé con uno. Es curioso, pero en Barcelona cuando me hablaban en inglés era “tierra trágame”, y ahora cuando me hablan en inglés y no en alemán, es la gloria. Sorprendente.

Evidentemente, la noche del martes hubo fiesta (como casi cada día). Hasta las tantas. Aún sabiendo que todos debíamos estar a las 9:00 del día siguiente hablando con los profesores que nos interesaban. Sobretodo porque hay un cupo limitado de plazas en cada proyecto, y si ven tu cara y tu interés, es un punto a favor para ti.

Y ahí estuve yo, a las 9:00 de la mañana, plantada en el despacho del profesor de fotografía. Ya me ha dicho que cuando vaya a Barcelona con su hijo quiere que le ayude a sacar entradas para el Barça. Buen hombre.

Era la única Erasmus. Es divertido ser guiri. Primero habla en alemán y yo intento entender algo. Luego me lo explica en inglés y me entero. Pero me dice que debo aprender alemán. Sí señor, lo intentaré. También marca mi nombre en el papel, y yo me aseguro una plaza en ese proyecto. Olé. Es un alemán con un sentido del humor un tanto peculiar. Me dice que vaya a hablar con la mujer encargada del estudio fotográfico (véase foto superior), que me entenderé perfectamente con ella pues habla mucho inglés. Cuando llego, ella me habla en alemán y yo en inglés. Sí, el profesor de fotografía se ha quedado conmigo. Quiere que aprenda alemán.

Por la tarde, inscripción a los proyectos y los Fachkurs. Fotografía y video, respectivamente. Se me olvidaba. Debo hacer un seminario, ya que va a la par con el proyecto de fotografía. Me da miedo, porque el profesor (alemán) habla muy rápido. Sí, ya se que aunque hable despacio no me enteraré, pero al menos algunas palabras puedo entender. Veremos que pasa.

Oh, no tengo Fachkurs. Mucha gente quiere hacer video, y hay muy pocas plazas. Así que voy a hablar con una mujer muy simpática que me dice que no es obligatorio que haga un Fachkurs. Y que mejor que todo lo que haga esté relacionado con un solo tema, es decir, fotografía. Mi resultado será mejor. Me aconseja que haga unos cursos en el estudio fotográfico para aprender a utilizar las cámaras, revelar negativos, saber cómo va el estudio, etc. Le hago caso (por el momento). Debo hablar con mi universidad, esperando que me permitan hacer “sólo” esas asignaturas (porque no es poco).

Y de nuevo, el que no corre vuela. El viernes, a las 8:30 de la mañana, debía estar en el estudio fotográfico para inscribirme en unas listas (sin saber para qué, pues me lo explicó la mujer alemana). Sorpresa. Cuando llegué (puntual) estaba repleto de gente. Y las listas ya estaban llenas. Pero como aquí no tienes más remedio que espabilarte si quieres algo, me espabilé. Me lo explicaron en inglés, expliqué que necesitaba hacer esos cursos (que descubrí que eran para aprender a revelar y demás) pues mi proyecto era de fotografía, y conseguí meterme en la lista del lunes a las 13.00 h. (cada lista es de tan solo cuatro alumnos, así que imaginad). Pero de eso, hasta que no te enteras, eres el más pringado de todos.

Así que ahora mismo tengo en mi habitación una Nikon analógica con un carrete en blanco y negro. Preparada para ser disparada 36 veces. El lunes las revelaré. Ahora debo estudiar toda la teoría para mañana hacer unas buenas fotos (diafragmas y compañía). Espero que haga sol. Me pasearé por Weimar con “mi” cámara.

Casi se me olvida. A parte de la universidad, las clases de inglés y de alemán, también haré deporte. La universidad los ofrece gratis (la mayoría). Yo quiero hacer Tai Chi Chuan (me pica la curiosidad), multifitness (es necesario para combatir las cervezas) y escalada. La semana que viene son las inscripciones. Tendré que volar.

Por cierto, la fiesta de ayer noche, muy buena…