El Erasmus llega a su fin.... una pena. Ahora mismo estoy guardando todos los recuerdos que envuelven la que ha sido mi habitación durante cinco meses.. creo que es una de las cosas más duras, cuando realmente te das cuenta que ésto se acaba, que la gente que has conocido y las cosas que has hecho quedarán atrás, en el recuerdo, en uno de los recuerdos más felices de mi vida. Claro que sí, ahora tocará ir de visita a todos esos países, pero ya no será lo mismo. Lo bonito de Weimar ha sido encontrar a toda esa gente, y disfrutar todos juntos de lo mismo.. y eso sí que quedará atrás.
Rocío, Loli, Natalia, Silvia, Javi, Marc, Margarita, Luciana, Marianne, Elif, Jason, Patrick, Alyssa, Gerry, Charlotte, Danilo, Sergio, Pablo, Peter, Marco, Caitlin, Cristine, Antonio, Lucía, Peter, Sebastian, Hans, Alper, Jaume, Elisa, Francesco, Susy, Jasu, Sandra, John, Adam, David, Tristan, Mirko, Andy, Vinicius, Sara, Annie, Jana, Erika, Marco, María, Peter, Hugo, Lourdes, María Jesús, Vero, Bartosz, Sophie, Clare, Jorge, Patricia, Silvana, Jessie, Pablo, Teresa, Pepín, Livia....... tanta gente, y seguro que me olvido de gente.... disculpad...
Y tantas cosas que aquí he hecho.. Empezar de cero, adaptarme a una nueva casa y nuevos compañeros, conocer gente, mucha gente, ir a clases de la uni y no enterarme de nada, exponer mis trabajos en inglés, pasarme días enteros revelando mis negativos, beber cerveza, mucha cerveza, volver a fumar, comprarme una bici, taichi, natación, escalada, hablar inglés, conducir un picasso en carreteras alemanas, checas y holandesas, visitar Praga, Hamburg, Berlín, Köln, Utrecht y Amsterdam, pasarme la parada del tren por no saber abrir la puerta, comer en el parque, quemarme en pleno abril, pasarme un fin de semana entero de fiesta, llorar de la risa, bailar salsa, comer madalenas de chocolate, ir en bici por Amsterdam, dar un discurso el día de mi cumple, conocer alemanes, volver de Erfurt con las bicis en el bus, subirme en un gran árbol, comprarme un bonsai, llorar de tristeza, ir a barbacoas, presentar mi proyecto en Weimar, ver llover y a la media hora ver salir el sol y así durante una semana, ver nevar, ver la final de la Eurocopa contra Alemania y en Alemania, y ganar, poner lavadoras cada semana, hacerme de comer y sobrevivir, ir a una casa okupa, comer bratswurts, trabajar en el ayuntamiento........
tantas cosas.... y se me olvidan muchísimas.....
Es increible haber vivido todo esto, pues he conocido gente, he aprendido a conocerme más y he visto hasta donde puedo llegar en un país que no es el mío... Lo repetiría tantas veces....
Hasta pronto Weimar, te echaré de menos siempre....
jueves, 24 de julio de 2008
Última semana. Despedidas...
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